Todo viaje comienza con una despedida
Y así empieza el mío, este que aún no tiene muy claro su destino.
¿Cómo partir sin despedirme de ti?, ¿cómo irme sin, por enésima vez, intentar dejarte ir?.
He pensado cómo hacerlo un montón de veces
Qué decir
Qué tono usar
Qué callar…
Y de repente, una vez más, me encuentro sin respuestas.
Entonces empiezo a tejer conjeturas… pero eso también me cansa, y para nada me llena de calma.
Prefiero dejarlo para mañana, quizás no se trate de despedirme, quizá ni siquiera tenga que dejarte ir, tal vez sólo se trate de aprender a vivir con tu ausencia.
